En Costa Rica los centros infantiles sí están abiertos y son esenciales para la vida de niñas y niños en tiempos de pandemia

Vicky Luna Salas, Comunicadora Estrategia Primera Infancia REDCUDI-UNICEF

María Belén, Ismael, Yeirel y Chantal, quienes asisten a un centro de cuidado de la niñez en Curridabat en el Valle Central de Costa Rica nos cuentan, con toda propiedad, las medidas que aplican para protegerse y proteger a los demás  de la COVID-19, desde que inició esta pandemia.

  

 Al igual que ellos, muchos niños y niñas en centros infantiles en todo el país formaron brigadas para vigilar que todas las personas, no importa la edad, respeten las medidas antes de ingresar y durante su permanencia en el lugar donde les cuidan con mucho esmero.

Brigada anticovid Niñas y niños en el Centro Infantil Querubín, en Tilarán Guanacaste. Fotografía enviada por el centro a REDCUDI con motivo de la campaña nacional Frená la ola, en mayo 2021.

“Yo no quiero ir a parar al hospital”, dice María Belén.  Mientras que Ismael muestra el uso adecuado de la mascarilla. Yeirel dice que al desinfectarse los zapatos antes de ingresar al aula, “protege a sus compañeros”. Chantal  recuerda el distanciamiento social, “de dos metros”, al señalar un cartel.

En Pérez Zeledón, a 145 kilómetros al sur de donde ellos están, Kemly Jiménez Tabash, quien dirige el Centro Infantil La Colmena Feliz, asegura que este comportamiento de autocuidado adoptado como normal, por  niñas y niños  en el centro y en el hogar,  “…claro está, alimentado por el personal que labora en las alternativas de cuido, ha puesto de manifiesto una notable actitud de solidaridad que beneficia a las familias y a la colectividad”.  Para ella, este comportamiento explica que en los centros infantiles se hayan registrado pocos casos de contagios, y no directos, sino por contagio en el hogar o comunitario.

Brigada de salud. Niñas y niños en el Centro Infantil La Colmena Feliz, en Pérez Zeledón. Fotografía enviada por el centro a REDCUDI en junio de 2021

A la voz de esta directora, se unen 104 mujeres, representantes de igual número de alternativas y quienes participaron en reuniones virtuales para contarle a personal de UNICEF y REDCUDI, todas las medidas que toman para sobrellevar esta crisis sanitaria y continuar con un servicio esencial para la niñez y sus familias.

“Aquí gracias a Dios y a que desde el primer día nos acogimos a todos los protocolos, damos fe, que no ha habido ningún caso registrado, ni en niños ni en personal. Si ha habido aislamiento de algún niño es porque se enferman en el hogar. Mas bien, hemos visto disminuidas enfermedades como la gripe y la diarrea”, comentó Guiselle Ramírez Olivares, administradora del CECUDI de Montes de Oro, en Puntarenas, en la Costa Pacífica del país, donde atienden a 100 niñas y niños de la comunidad.

A junio del 2020, quince meses después de declarada la Pandemia COVID-19 en el país, y de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud y el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), del total de casos registrados de COVID en el país, un 8% son menores de 18 años, lo cual es considerado una tasa baja por autoridades de salud. Sin embargo, esto no impidió que en mayo de 2021, el Ministerio de Educación Pública (MEP) se viera obligado a suspender el ciclo escolar durante un mes.

“Aquí, hay que hacer una diferencia, y que quizás a nivel internacional unifican, entre el servicio educativo de preescolar, regido por el MEP, y el servicio de atención de cuidado integral, coordinado por la REDCUDI. Los centros infantiles no han cerrado, continúan abiertos. Seguimos firmes en proteger el cumplimiento de derechos básicos para su desarrollo integral” . explica la Directora Ejecutiva de ST-REDCUDI, Yariela Quirós Álvarez.

Alternativas de atención o centros infantiles que aplicaron medidas de salud para mantener las puertas abiertas desde inicios de la pandemia se unieron a la campaña “Frená la ola” que consistía en llevar una prenda blanca como símbolo contra la COVID19. Mayo 2021.

Es así como en estos centros se atienden niñas y niños de 0 a 12 años, -aunque también vayan a preescolar y a la escuela-, mientras sus padres y madres trabajan, en gran parte en oficios que no son “teletrabajables” como vender lotería, servicio doméstico o agricultura.

Los centros infantiles, según cuentan encargadas de dirigirlos, también se convirtieron durante en la pandemia en apoyo para garantizar que estas niñas y estos niños, en edad preescolar y escolar, siguieran con sus aprendizajes educativos.

En algunos centros infantiles reportan la compra de computadoras y dispositivos móviles y han intensificado los esfuerzos con las docentes de los centros, para que los estudiantes sigan las guías educativas.

“Aquí yo me propongo que además de que coman bien, se diviertan, aprendan a leer, aprendan sus primeras palabras inglés. Yo quiero que estos niños, muchos en situación de pobreza o vulnerable, tengan las mismas oportunidades de aprendizaje que mis hijos”, asegura Johana Ulate, del CECUDI Municipal de Flores, en Heredia, en el centro del país.

Más que alimentos, educación y salud

En Boca Arenal en Cutris de San Carlos, al norte del país, encontramos a Abigail Murillo Carballo, una joven maestra quien dirige el Centro Infantil Huellitas Educativas. “Los viernes algunos niños me dicen, uy no quiero irme para la casa, porque allá no tengo una camita donde descansar y los lunes cuando llegan dicen, qué dicha que volvimos porque anoche me
acosté sin comer, tengo hambre y quiero desayunar”.

Los centros infantiles juegan un papel clave contra la pobreza y la garantía de derechos de la niñez, en los cantones fronterizos como San Carlos donde la población migrante, sobre todo nicaragüense llega en busca de trabajo.

Niñas y niños de Sarapiquí, del Centro Infantil Ardillitas, salieron de paseo a una finca de la comunidad a celebrar el Día del árbol en Costa Rica.

“Las madres de “mis niños” (los que asisten al centros infantil) trabajan en las piñeras, más de 10 horas. Ellas se van tranquilas a trabajar(…)Si nosotros no existiéramos dejarían sus hijas e hijos solos o los dejarían con personas no aptas para cuidarlos, abriéndole la posibilidad a diferentes tipos de abuso y violencias”, comenta Abigail.

De acuerdo con madres de familia y para quienes trabajan en los centros infantiles o alternativas de cuido, la sociabilidad, la salud mental de las niñas y niños también se ve beneficiadas en los centros infantiles.

“En mi caso tengo cinco hijos, tres niños y dos niñas. Ahí los tratan con amor, le dan alimentación sana, ellos dicen que ahí sí cocinan muy rico, los protegen de la pandemia y los ayudan a socializar. ¿Se imagina todos los cinco aquí, encerrados?”, dice Elieth Borbón Badilla, una mujer de 30 años, vecina de Pérez Zeledón.

“Yo no sé qué hubiera hecho si hubieran cerrado La Colmena. Porque gracias a que cuidaron a mis hijos y les apoyaron en las tareas de la escuela, yo pude seguir estudiando y aprender bisutería en los talleres, que nos dieron mismo en el centro infantil. Ahora vendo bisutería por Internet y estoy lista para empezar a estudiar informática en la universidad”, agrega Elieth.

Claves para mantener las puertas abiertas

Costa Rica es uno de los pocos países en América Latina y el Caribe que ha ofrecido un servicio esencial, como el cuidado infantil, en tiempos de pandemia, de acuerdo con autoridades locales y mapas internacionales como los del Banco Interamericano de Desarrollo(BID).

Niñas y niños aprenden de educación vial y de servicios básicos en la comunidad, con apoyo interinstitucional de la Dirección de Tránsito en San Carlos, Zona Norte. Fotografía enviada por CECUDI Municipal Selva Verde a ST-REDCUDI, junio 2021.

“Cuando surgió la emergencia COVID19 y se registraron los primeros casos en Costa Rica, como Directora Ejecutiva de la Secretaría Técnica de la Red de Cuido y Desarrollo Infantil (REDCUDI), de inmediato pensé en cómo garantizar la seguridad y la salud de nuestros niñas y niños en las alternativas infantiles. Entonces en un trabajo en equipo, articulado, interinstitucional e interdisciplinario, asumimos que era prioritario reorientar recursos económicos para la atención de las familias afectadas por el desempleo, sin descuidar, a la población actual y con el gran reto de garantizar la calidad de los servicios y velar por el cumplimiento de los protocolos”, explica la Directora Ejecutiva de la REDCUDI.

REDCUDI articula desde su creación en el año 2010, las diferentes modalidades de prestación pública y privada de servicios en materia de cuido y desarrollo infantil.

Entrega de alimentos casa por casa para familias que prefirieron dejar a niñas y niños en casa y recibir la atención a distancia. Foto Cortesía de Dirección Nacional de CEN-CINAI.

Así más de 1200 alternativas del país que atienden población de forma directa o mediante subsidios del Estado, brindan alguna modalidad del servicio durante pandemia. Cada unidad ejecutora (PANI, IMAS y CEN-CINAI) contó con una guía de abordaje, que permitió que fueran las familias las que decidieran qué tipo de servicio, presencial o a distancia, requerían para sus hijas e hijos, siempre con estricto apego a los protocolos sanitarios.

  1. Atención presencial: Las niñas y los niños van al centro infantil.
  2. Paquetes de alimentos o diarios para el hogar: niñas y niños se quedan en casa y reciben apoyo de las docentes de los centros mediante una guía impresa y sesiones virtuales o llamadas telefónicas para los aprendizajes.
  3. Servicio de comidas servidas: Las niñas y los niños solo van al centro para recibir los alimentos preparados y continúan sus aprendizajes desde el hogar.

“Nunca hemos dejado de atenderlos, siempre hemos estado atentos a las necesidades de las familias. Las niñas y niños que requieren venir a los centros a diario, los hemos atendido en forma normal. En los servicios a distancia hemos velado por su nutrición con alimentos de alto valor nutritivo que incluye vegetales, carnes, leche, granos; hábitos de limpieza con kits para lavado de manos y dientes y por supuesto material educativo”, afirma la Directora Nacional de CENCINAI, Lidia Conejo Morales.

Coincide con ellas, la Ministra de niñez y adolescencia y Presidenta Ejecutiva del PANI, Gladys Jiménez, que indica que: “Los Centros infantiles de Desarrollo y Atención Integral conocidos como CIDAIs son parte de REDCUDI. Durante la pandemia se han adoptado a las situaciones de las familias a las que pertenecen niñas y niños, en garantía a su derecho de atención integral en el cuido diario, con procesos de atención en salud, educación, recreación, deporte, arte y cultura; desarrollo de la autonomía y vínculos con la comunidad. Esto, aún y cuando sus madres, padres o encargados tomaran la decisión de que la atención se brindara en forma remota”.

Para palear los efectos del confinamiento, y contribuir a la crianza positiva, estas instituciones con apoyo de organismos internacionales como UNICEF y empresas privadas, como medios de comunicación, lanzaron estrategias de acompañamiento a las familias, atención de salud mental, entrega de mascarillas y reforzamiento de habilidades para la lecto-escritura. Esto último por medio de “Cuenticos en familia”, entre otras iniciativas (Ver Crianza Positiva REDCUDI).

UNICEF, REDCUDI, PANI y Naciones Unidas Costa Rica entregaron al país la colección de audiolibros Cuenticos en Familia, que abarcan temas actuales para enfrentar al coronavirus. Actividad en la Biblioteca Nacional el 23 de abril de 2021, Día Internacional del Libro.

Importancia del servicio esencial

Además de salvaguardar la salud de las personas menor de edad, de acuerdo programas internacionales como EUROsocial+ de la Unión Europea y organismos internacionales como UNICEF, que apoyan a la REDCUDI en su estrategia contra COVID-19, los centros infantiles, brindan servicios esenciales que permiten el cuidado, la alimentación y la estimulación del desarrollo integral en la Primera Infancia(0 a 8 años) .

De acuerdo con UNICEF, la Primera Infancia, y sobre todo los primeros 5 años de vida, son cruciales en el desarrollo cerebral. En esta edad el cerebro genera gran cantidad de conexiones, necesarios para que las niñas y los niños adquieran aprendizajes y habilidades para la vida, que les servirán en la escuela, en el resto de sus vidas, para crecer y convertirse en personas adultas sanas, realizadas y productivas. De ahí el papel preponderante de centros infantiles y preescolares.

“Que los centros infantiles coordinados por la REDCUDI se hayan mantenido abiertos fortalece el aprendizaje, reduce la exposición a la violencia y el maltrato, asegura que puedan tener alimentación, contribuye al desarrollo de las habilidades sociales, con un impacto positivo en el futuro rendimiento educativo de las niñas y los niños y a su participación en la sociedad, así como a su salud física y mental. UNICEF reconoce este esfuerzo porque significa un apoyo vital para la niñez que vive en entornos empobrecidos y que no tienen acceso a herramientas de aprendizaje a distancia, así como los más pequeños que se encuentran en etapas clave de su desarrollo”, explica Patricia Portela De Souza, Representante de UNICEF Costa Rica.

En el mundo 1500 millones de niñas y niños y adolescentes se vieron afectados con el cierre total o parcial de centros educativos, según datos del Banco Mundial.

En América Latina, los centros educativos cerraron sus puertas, a excepción de Uruguay, según el mapa interactivo del BID. En Costa Rica, gran parte de 1,4 millones de estudiantes debieron hacer un alto en el camino en el ciclo lectivo, durante un mes.

Sin embargo, las alternativas de cuidado infantil siguieron con sus puertas abiertas. El personal de estos centros, la mayoría mujeres, fue incluido, gracias a una iniciativa de REDCUDI, entre los grupos prioritarios de vacunación contra COVID-19.

El gran reto país es incrementar la cobertura de estos servicios esenciales sobre todo en zonas indígenas, fronterizas y costeras, una necesidad que la Ministra de la Niñez tiene a esperanza de que se solvente con la recién aprobada Ley de Fortalecimiento de la Red de Cuido.

Abigail, mientras tanto, desde su alternativa de cuido al norte del país clama porque haya más recursos para la niñez. “Siempre lucharé porque la gente entienda la importancia para toda la sociedad de invertir, para que niñas y niños crezcan sanos, amados, en entornos saludables”.

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